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Auschwitz

Un “graphic novel” (cómic) sobre el Holocaust

„Gracias Pascal por lo que ha hecho. Sin embargo debería saber que las figuras que usted ha inventado no pueden transmitir la realidad que nosotros sufrimos. Lo que nos separa de las otras personas es algo demasiado horrible.“

Esto lo escribe Renée Eskenazi, un superviviente de Auschwitz que Pascal Croci entrevistó varias veces para su cómic, en una carta al dibujante. ¿Supone esto el fracaso de la pretensión de Croci de hacer un cómic que reproduzca de forma real la(s) historia(s) de Auschwitz? Esta pregunta sólo puede responderse observando los objetivos que se propuso el autor.

Croci empieza su historia en la antigua Yugoslavia del año 1933. El matrimonio judío Kazik y Cessia debe ser ejecutado por traición. En vista de su inminente ejecución recuerdan el Auschwitz de hace 50 años donde ya se vieron amenazados de asesinato. Fueron deportados en 1943 a Auschwitz junto con su hija. Hasta este momento no habían hablado de la muerte de ésta. Croci dibuja lo sucedido en el campo a partir de los recuerdos de Kazik. La llegada, las selecciones, la muerte por gasificación de los que no eran seleccionados para el trabajo, el trabajo en el comando especial y finalmente la huida de los alemanes del Ejército Rojo que iba avanzando.
Kazik y Cessia, de cuya vida tras 1945 el libro no explica nada, son ejecutados al final de la narración por soldados que no se identifican de forma precisa.

La idea y objetivo del cómic en el que Croci trabajó durante más de 5 años es contar las historias y recordar de esta manera. Para el autor el recordar no está relacionado con una exhortación a actuar referida al futuro, significa simplemente acordarse de lo que pasó y de lo que algunas personas son capaces de hacer a otras personas. Inspirado por “Shoah” de Claude Lanzmann y el encuentro con testigos de la época, el autor se decidió a realizar una “graphic novel” sobre el Holocausto.

Para ello él elige, en contraposición absoluta a la forma de narrar de Lanzmann, una historia ficticia e intenta obtener a partir de ella imágenes realistas. El presenta además su interpretación de la historia del exterminio dejando que sus protagonistas la expliquen. De esta forma la hija de Cessia pregunta, de pie delante de las cámaras de gas destruidas y presuponiendo la imposibilidad de una convivencia justa y solidaria, si no sería por lo menos posible “odiarse en paz”. Las continuidades que el autor observa entre el Holocausto y otros crímenes contra la humanidad se evidencian ya en la contextualización de la narración en la guerra civil de Yugoslavia.
De esta forma, el hecho de que Croci no evite que los/as lectores/as contemplen las escenas de las ejecuciones, gasificaciones, trabajo de esclavos así como las de las muertes tras la liberación, supone un éxito en la narración gráfica de acuerdo con sus pretensiones -recordar lo que ocurrió-.

Para la formación histórico-política el cómic muestra un gran potencial pero también algunas dificultades.

Estas empiezan en la belicosa contextualización en la antigua Yugoslavia que ofrece una perspectiva determinada tanto con respecto al debate acerca de la singularidad del Holocausto como con respecto a los sucesos acaecidos en la guerra civil yugoslava. La decisión de Croci de mezclar informes de testigos de la época para crear una historia ficticia coherente resulta comprensible e interesante desde un punto de vista pedagógico ya que se tratan muchas problemáticas distintas. Esta decisión supone sin embargo para los multiplicadores/as que trabajen con el cómic la necesidad de intervenir en la recepción de la historia de una forma correctora. La mezcla de ficción y realidad podría suponer también una motivación para el trabajo de investigación de jóvenes (¿Iban los presos realmente vestidos así? ¿Sobrevivieron algunos presos realmente a la gasificación? etc.).

Lo que ha dado resultado es el equilibrio entre historias conocidas e imágenes estereotipadas (puerta del campo, tren, rampa, selección) y las informaciones probablemente desconocidas para los alumnos como por ej. la solidaridad y rivalidad dentro de la comunidad de los presos.

Se plantea la duda de si la falta de claridad expuesta por el autor de forma consciente sobre las motivaciones de los autores, detenidos y otros portadores/as de la acción posibilita a jóvenes lectores/as desarrollar una posición propia frente a lo ocurrido, sobre todo teniendo en cuenta que en otros lugares se ve confrontados a interpretaciones muy claras del autor.

La breve novela ofrece interesante posibilidades para la enseñanza interdisciplinaria de arte, alemán e historia en el nivel de enseñanza secundario II. Aquí podrían compararse las patentes diferencias de la perspectiva narradora, decisiones en aras de la ficción/ no ficción, exposiciones realistas/ no realistas etc. entre el cómic de Croci y “Maus” de Art Spiegelman. Muchos puntos de partida para ello se encuentran en la entrevista a Pascal Croci que se adjunta a la versión alemana y cuya inclusión es digna de agradecimiento.

Pascal Croci: Auschwitz. Norma 2005

 

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