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Un campo de concentración vuelve a ser visible

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Detalles Lugar/Estado: Baviera ESCUELA: Ignaz-Kögler-Gymnasium DOCENTE: Barbara Fenner Edad: 14 de 8 años en adelante Asignatura: Historia Actividades Diseñar una exposición Investigar la historia local Reflexionar sobre formas de conmemorar el pasado Tareas de excavación y rescate Trabajo de archivo Temas Dachau Landsberg/Kaufering Liberación Monumento conmemorativo Sobrevivientes Subcampos

Alumnos del 9º año de una escuela en Landsberg, estado de Baviera, focalizaron su interés en una subunidad del campo de concentración de Dachau, construido en un sector de Landsberg. Su trabajo les permitió desenterrar en el ex campo Kaufering XI los cimientos de hormigón de las instalaciones de servicios y confeccionar un mapa del predio. Las excavaciones permitieron que los restos del ex campo fueran nuevamente visibles. Los resultados del trabajo quedaron plasmados en una exposición. Además se impulsó la construcción de un monolito en memoria de las víctimas del campo.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

Las actividades extracurriculares, realizadas en forma voluntaria y frecuentemente con total independencia y gran compromiso personal, suelen dejar impresiones que perduran en la memoria mucho más allá de la escuela. Son tanto más importantes cuando se aprovechan las oportunidades que permiten a los adolescentes llevar a cabo un trabajo concreto aplicando el principio del "aprendizaje por la acción". A través de estas actividades experimentan la noción del éxito, sienten que asumen un papel importante en nuestra sociedad, además de poder resolver problemas e impulsar cambios con criterio y responsabilidad.

Las investigaciones en el lugar de los hechos despiertan siempre el interés de los alumnos y los inducen a informarse sobre la historia del Tercer Reich, más allá de los contenidos curriculares. En el caso del presente proyecto, las investigaciones se concentraron en el predio que hoy ocupa el Instituto Penitenciario de Landsberg, en cuyo cementerio se encuentran tanto las tumbas de varias de las víctimas de los campos de concentración como también de los criminales de guerra que hasta 1951 fueron condenados a muerte y ejecutados. Asimismo, estas investigaciones nos llevaron a realizar diversas actividades, como desenterrar los restos del subcampo de Kaufering que en su momento formó parte de la unidad VII del CC Dachau, y preparar una muestra sobre la problemática de los campos de concentración. También formaron parte de las actividades encuentros con ex presos de campos de concentración que relataron las peores experiencias de su vida. Por lo tanto, y a cincuenta años de la guerra, parecía lógico tematizar los campos de concentración, un pasado tan difícil de elaborar para toda una generación. Se trataba, además, de llamar la atención de los adolescentes sobre las características regionales que adquirió el terror de los campos de concentración.

El comando Kaufering del campo de concentración Dachau se ubicaba en el distrito de Landsberg, llegando sus ramificaciones hasta el radio urbano. Mujeres y hombres, en algunos casos también niños (en total unas 30.000 personas), casi todos ellos judíos provenientes de los países de Europa del este, pero también de Grecia, Italia, Francia, España y el territorio del Reich alemán, eran explotadas como mano de obra para construir tres gigantescos búnkers subterráneos destinados a producir mensualmente 900 cazabombarderos del tipo Me 262. Las indescriptibles condiciones de trabajo determinaron que un total de 14.500 prisioneros fallecieran de inanición y agotamiento.

El señor Rom, un sobreviviente que trabajó en Kaufering XI, relató haber intentado reconocer el lugar donde se había levantado el campo para rendir homenaje a sus camaradas muertos y enfrentarse directamente a ese terrible pasado. Sin embargo, no pudo encontrar el campo ni identificar el lugar.

Un oficial de policía de Landsberg, muy compenetrado con la historia, nos mostró fotos terribles del campo de concentración, y nos procuró planos catastrales y tomas aéreas del campo de abril de 1945. Estableció contactos con testigos de la época además del arrendatario del establecimiento Stadtwaldhof, de nombre Schiebel. Este nos regaló el hacha que había encontrado al remover la tierra en el ex campo de concentración y que seguramente fue una de las herramientas empleadas por los presos para el trabajo en los grandes obradores. Nos mostró primeros restos visibles del campo y junto con otro testigo de la época, el Sr. Limburger, nos habló de las relaciones que existieron en 1944/45 entre el campo y el Stadtwaldhof y de cómo los "presidiarios" llegaban a diario hasta allí para buscar pan y agua. Con frecuencia transportaban los alimentos en los mismos carros con los que eran trasladados los cadáveres.

Entre los alumnos tuvo gran repercusión la idea de recuperar y volver visibles a través de trabajos de agrimensura y excavación de los cimientos de hormigón, las instalaciones de servicios del campo Kaufering XI y sistematizar los resultados del trabajo en una exposición ilustrativa de la escuela, abierta al público interesado.

Aproximadamente una tercera parte de los alumnos que integraban el proyecto participó durante su tiempo libre en los esfuerzos por encontrar los restos del campo Kaufering XI. Mientras que otros alumnos iban a nadar, estos estudiantes se reunían una vez por semana en el predio. Además, el grupo escribió a sobrevivientes en todo el mundo. Durante el siguiente año lectivo, dedicaron su tiempo y energía al trabajo arqueológico y a la preparación de la exhibición "Un campo de concentración vuelve a ser visible" que tuvo una muy buena acogida. La muestra fue comentada positivamente en la prensa local y regional [ver Documentos].

Durante los actos del cincuenta aniversario en conmemoración de la liberación de Kaufering-Landsberg, más de 100 sobrevivientes que visitaron el sitio se encontraron con una importante novedad. Los esfuerzos de los estudiantes hicieron posible encontrar el campo XI, recordar a las víctimas en ese lugar y rezar por ellas. Cabe destacar que los estudiantes lanzaron la idea de que la ciudad de Landsberg erigiera un monolito en el sitio del ex subcampo.

No fue nunca intención de los docentes cobrar notoriedad, sino hacer tangible la historia contemporánea y promover el espíritu de responsabilidad de los jóvenes en la confrontación intelectual y emocional con un capítulo difícil de nuestro presente. Obviamente, el trabajo no siempre fue fácil. Pero para todos los que estuvieron involucrados, el proyecto trajo importantes resultados: los estudiantes no sólo pudieron ampliar detalladamente sus conocimientos históricos sino que también experimentaron la satisfacción que produce el compromiso social, sobre todo cuando resulta posible modificar el entorno de vida directo. 

 

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