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Encuentro con el pasado

Detalles Lugar/Estado: Hesse INSTITUCION: Instituto de Capacitación Docente de Hesse DOCENTE: Angelika Rieber Edad: 12 de 8 años en adelante Asignatura: Taller interdisciplinario Actividades Desarrollar una guía Diálogo intercultural Entrevistar testigos de la época Establecer relaciones con la historia local Temas Emigración Persecución Sobrevivientes Trabajo por la paz y la reconciliación Vida judía antes de 1945

El grupo de proyecto "Huellas de la vida judía en Francfort" constituido en el Instituto de Capacitación Docente de Hesse organiza y acompaña encuentros de docentes y alumnos con sobrevivientes invitados a visitar su antigua ciudad natal. Desde 1980 se concretaron unas 450 reuniones en las que aproximadamente 10.000 personas tomaron contacto con antiguos vecinos de Francfort.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

En 1980, el Instituto de Capacitación Docente de Hesse inició un proyecto que tenía por finalidad buscar huellas de la vida judía en Francfort. Visitas guiadas por la ciudad, recorridas y visitas a cementerios judíos llevaron a los lugares de la vida judía ayer y hoy. En una segunda etapa, el proyecto incorporó el encuentro con ex vecinos de Francfort. Así, en 1985, el grupo de trabajo comenzó a entrevistar a vecinos judíos que emigraron durante el régimen nazi. Como resultado de estos encuentros surgió el texto "No éramos bienvenidos. El pogromo de noviembre de 1938 en Francfort. Informes y documentos" [... dass wir nicht erwuenscht waren. Novemberpogrom 1938 in Frankfurt. Berichte und Dokumente], y películas como "Mis padres hicieron que la despedida fuera fácil" ["Meine Eltern haben mir den Abschied sehr leicht gemacht"] de Dorothy Baer, además de un documental sobre la vida de Martha y Erwin Hirsch.

Desde 1989, el grupo de trabajo organiza encuentros de docentes y alumnos con sobrevivientes de la época nazi. Este trabajo se convirtió en el principal elemento del programa de visitas que organiza la ciudad de Francfort. Desde 1980, la ciudad invita todos los años a emigrantes y sobrevivientes a una visita de dos semanas a Francfort .

Una carta de invitación explica el propósito del proyecto. En su respuesta, los invitados pueden indicar si quieren visitar su antigua escuela, o el barrio en el que vivieron, o desean dialogar con vecinos de los barrios en los que nacieron sus padres y abuelos. Aproximadamente la mitad de las personas que se invitan aprovecha estas oportunidades para el encuentro.

La bienvenida oficial en Francfort provee la posibilidad de un primer encuentro y de acordar visitas a escuelas o programar otras actividades compartidas. Muchos docentes se sienten cohibidos ante este primer contacto con sobrevivientes de la época nazi y estos encuentros ayudan a superar ese sentimiento.

En gran medida, el éxito de un encuentro con sobrevivientes en el aula depende del manejo que puedan hacer los docentes de la situación. Es preciso que enfoquen con realismo sus propias expectativas, deseos o temores. Sólo sobre esa base podrán encontrar una respuesta adecuada a las reacciones de los jóvenes. Gracias a la colaboración con diferentes organizaciones, en 1993 se creó el "Grupo de trabajo para proyectos con sobrevivientes". Su objetivo es colaborar en la capacitación de los colegas, el intercambio de experiencias y servir de foro para la presentación de diferentes proyectos. Se creó así una red de personas, grupos y organizaciones que estudian la problemática del nazismo y las biografías de las personas afectadas. Esta red se ha constituido en una base importante del trabajo.

Las actividades del grupo permitieron que unas 10.000 personas tuvieran un encuentro con ex vecinos de la ciudad de Francfort. El programa permitió concretar 450 encuentros en escuelas y desarrollar un programa específico de capacitación docente. Además se crearon contactos con integrantes de iniciativas de investigación histórica, talleres y archivos, así como investigadores especializados en historia local.

Encuentros con testigos de la época nazi en el aula

Para Ruth y Max Sommer no fue fácil volver a Alemania. Durante años evitaron todo contacto con su antigua patria. "No quería saber más nada de Alemania" dice Ruth Sommer. Sin embargo, finalmente volvió al país del que alguna vez debió huir, y lo hizo fundamentalmente para buscar el diálogo con la nueva generación de adolescentes. En su carta expresó lo que para ella y su esposo significó la visita a Francfort:

"Fue un viaje muy valioso, en particular para mi esposo, que durante el régimen nazi perdió a sus padres. Ahora puede decir que las cosas han cambiado. Eso es muy importante para él ... Para mí, la experiencia más importante fue la visita a la escuela. Hemos visto una Alemania diferente a la que conocíamos de otra época... Ahora sé que los alemanes toman el "nunca más" tan en serio como nosotros. Es la única esperanza que tenemos para el futuro." (carta del 30 de mayo de 1989)

Esta visita también dejó una profunda impresión en los alumnos según surge de las siguientes líneas:

"Estimada Sra. Sommer: me sentí muy impresionada y conmovida por su visita. Creo que yo no hubiera tenido el valor de volver después de tantos años a Alemania y de hablar en forma tan franca con los estudiantes. Seguramente hubiera tardado tanto en decidirme que habría muerto antes. Habría tenido mucho miedo de ser recibida con desinterés y frialdad ..."

Los testigos de la época nazi y las memorias de los emigrantes y sobrevivientes de los campos de concentración pueden tender un puente entre el pasado y el presente. En estos encuentros, además de la exposición de los invitados, es singularmente importante el diálogo sobre el pasado, el presente y el futuro.

El profesor israelí Yehuda Bauer manifestó los siguientes conceptos sobre la importancia de diálogo entre las generaciones, entre israelíes, emigrantes, supervivientes o sus hijos y alemanes:

"Nosotros necesitamos a los alemanes para elaborar el Holocausto. Necesitamos saber que en la Alemania actual existe una abrumadora mayoría que no permitirá que aquello vuelva a repetirse jamás. Psicológicamente es muy importante para los judíos de Israel, para los judíos de todas partes saber que los alemanes son personas normales. Eso no es algo que se sobreentienda ...

Pero ustedes también nos necesitan a nosotros. No pueden negar el pasado porque si lo hacen terminarían por caer en el mismo trauma que nosotros ... Cada vez hay menos sobrevivientes. Pero es posible entablar el diálogo con los hijos de las víctimas, no para recrear el horror vivido, sino para construir una vida social normal, basada en la comprensión de los hechos históricos."(Yehuda Bauer en el periódico "Frankfurter Rundschau" del 18.2.94)

Existen múltiples razones que justifican un encuentro con testigos de época en la escuela y en los programas de capacitación docente. No obstante, también existen razones para guardar cierta cautela. A menudo, estos diálogos despiertan expectativas exageradas. Los interlocutores son instrumentalizados y se los interpreta como una suerte de "libro de historia viviente". Muchas veces su subjetividad merece juicios críticos. En ocasiones, este tipo de visitas a escuelas terminan siendo una desilusión.

Por eso, en el marco del proyecto "Vida judía en Francfort" se elaboraron recomendaciones para la preparación y organización de visitas a escuelas y para las entrevistas con sobrevivientes. A continuación transcribimos algunos de sus principales preceptos.

Guía para entrevistas y diálogos con testigos de la época nazi en las escuelas
En la mayoría de los casos el diálogo con testigos de época, en particular con emigrantes y sobrevivientes, es una oportunidad única e irrepetible para compartir las historias de vida de estas personas. Debe privilegiarse siempre al interlocutor y a su relato biográfico. Los invitados cuentan sus memorias personales, sus historias de vida. Es importante mostrarse receptivos y dispuestos a escuchar; en el caso de los emigrados, hay que comprender la situación particular que rodea el retorno a su antigua patria. Los preparativos, el marco y la organización de estos diálogos influyen sobre el clima en el que se desenvuelven estos encuentros.

Diálogo previo con los sobrevivientes

Del primer contacto dependerá si habrá otros futuros encuentros. Siempre es necesario ir sondeando las emociones y eliminando los sentimientos de escepticismo, los resquemores o la inseguridad.

Antes de la entrevista o del diálogo es preciso aclarar ciertas formalidades. Es importante informar a los invitados sobre la composición de la audiencia, las posibles preguntas que puedan formularse, el propósito de la entrevista. También es importante explicar previamente los contenidos, la forma, el desarrollo y la presumible duración del diálogo. La claridad crea confianza.

A tal efecto, el grupo "Vida judía en Francfort" elaboró un listado de temas para este tipo de encuentros que ha demostrado ser muy útil. Se trata apenas de una propuesta, totalmente abierta, que abarca un amplio espectro de posibles tópicos. Los participantes del encuentro reciben este listado de temas unos días antes, lo que les brinda cierta seguridad. Con ayuda de la lista, los entrevistadores y expositores pueden verificar si fueron abordados todos los aspectos importantes durante el encuentro.

Preparación de los alumnos

Las visitas deben ser preparadas previamente. Es vital que toda participación sea voluntaria. El encuentro debe convertirse en un proceso de aprendizaje para los alumnos. También es importante subrayar el significado del encuentro y del marco dentro del cual se desarrolla.

Es importante que los estudiantes sepan que este tipo de encuentro requiere de mucha sensibilidad. Durante las clases previas al encuentro es importante abordar las expectativas, esperanzas o también reservas que despierta. Sin duda, un encuentro con un sobreviviente es siempre un acontecimiento escolar singular. No obstante, es necesario advertir sobre el peligro que suponen expectativas exageradas, por ejemplo en relación a un cambio directo de conducta.

Otro aspecto importante es la contextualización de la información para comprender mejor los acontecimientos históricos. Es conveniente que los estudiantes conozcan los principales datos biográficos de los testigos. Esos datos les ayudan a tener una noción acerca de cuáles pueden ser los tópicos centrales del diálogo y a elaborar ciertas preguntas específicas. Estas preguntas sirven a la preparación y canalización del encuentro. Durante la presentación misma muchas veces los estudiantes no pueden reaccionar en forma espontánea. Preguntas previamente elaboradas pueden ayudar a superar parte de sus inhibiciones. Sin embargo, no se recomienda presentar una serie de preguntas previamente elaboradas en clase. La experiencia demuestra que en general la primera pregunta luego del relato de los testigos es la más difícil. Puede acordarse previamente que sea el docente o un determinado alumno quien formule la primera pregunta.

Es esencial que los alumnos sean conscientes de que están tratando con una persona que tiene su propia biografía y no con un "libro de historia viviente". Todo testigo de época sólo puede trasmitir las experiencias y eventos vividos desde su propia óptica. No puede abarcar la totalidad del régimen nazi en sus múltiples facetas. Quien emigró en 1933, por ejemplo, no ha tenido la experiencia de la "Noche de los cristales rotos". Por lo tanto es importante situar la vida del expositor en el correspondiente contexto histórico.

Los sobrevivientes no sólo son un vínculo con el pasado. También brindan la oportunidad de formular preguntas relativas al manejo que hacen del pasado hoy, a las heridas que siguen abiertas. La perspectiva subjetiva del testigo de época es el punto fuerte de estos diálogos. Los testigos son vistos como sujetos y no como objeto de nuestra sed de conocimientos. La importancia de las visitas reside en la interacción entre personas y sus biografías individuales, así como en el diálogo establecido entre ellas y nosotros.

Organización del encuentro en la escuela
Por las razones citadas es importante pensar en el marco dentro del cual se desenvolverá la visita en la escuela.

Se recomienda dedicar una hora de clase doble a la visita. Un diálogo con un grupo chico es más íntimo e intenso. Los encuentros más productivos son los celebrados con una sola clase o eventualmente con dos grupos reducidos de alumnos. A la hora de planificar el encuentro, también es importante considerar las limitaciones físicas y psíquicas de los sobrevivientes.

Para el desarrollo de la reunión se recomienda comenzar con una presentación por parte del invitado que no será interrumpida con preguntas. De este modo, el orador puede estructurar el contenido de su relato. Esta fase suele abarcar una hora aproximadamente. Finalizado el relato se formulan las preguntas que deberán ser cortas y precisas. Asimismo es importante prever la posibilidad de que los invitados formulen preguntas a los alumnos e inicien un diálogo con ellos.

Para destacar el carácter especial del encuentro puede resultar útil hacer la presentación en un salón especial. La presencia de la dirección de la escuela subraya la importancia de la visita. También cabe pensar en invitar a la prensa local. En particular el testigo, y en general todos los participantes, deben estar de acuerdo con esta invitación.

Seguimiento

En la primera clase después del encuentro es conveniente tematizar el impacto emocional que tuvo el diálogo sobre los alumnos. Las siguientes preguntas pueden ser útiles: ¿Qué fue importante y destacable? ¿Qué sorprendió o irritó? ¿Qué preguntas quedaron sin responder?

Durante la posterior discusión es conveniente situar la narración biográfica nuevamente en el contexto histórico. Es importante brindar informaciones más detalladas sobre acontecimientos históricos que hubieran sido mencionados o realizar investigaciones en bibliotecas o archivos sobre los mismos. La publicación de notas sobre el encuentro en el diario escolar, en medios locales y/o la realización de muestras facilita la cobertura periodística del evento. Cartas dirigidas a los invitados pueden constituir una oportunidad para la reflexión personal y un intento de confrontación con el tópico, además de proveer al orador con un importante feedback sobre el encuentro.

En este contexto Kurt Schäfer escribió las siguientes líneas a la escuela:

"Su carta y los comentarios de los alumnos me han alegrado mucho. No siempre estos diálogos tienen una adecuada resonancia. Tenga usted por seguro que pasé un momento maravilloso. En ningún momento sentí que estaba en un aula. Fue para mí una conversación entre personas con una gran curiosidad."

 

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